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La naturaleza en contexto

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Solapa11101
La naturaleza
en contexto
 
Leticia Durand y Fernanda Figueroa y Mauricio Guzmán (eds.)
 
Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de Ciencias y Humanidades UNAM, México. 2012.
   
   
     
                     
Este libro presenta un panorama excepcionalmente rico
y fresco de la investigación contemporánea en ecología política desarrollada por investigadores mexicanos. Al alejarse de las dicotomías convencionales entre la cultura y la naturaleza, lo tradicional y lo moderno, lo local y lo global, ofrece perspectivas más complejas y diversas para analizar las relaciones entre el ser humano y la naturaleza, la sociedad y el medio ambiente, generando análisis muy estimulantes sobre las relaciones del poder, el conocimiento y la autoridad en la gestión y manejo ambiental. Al mismo tiempo, destaca la articulación intrínseca de las formas de usar y controlar los recursos naturales con las identidades culturales, posiciones sociales y mecanismos de poder. Varios artículos en este libro ilustran claramente cómo las formas de vivir, la identidad social y el poder económico y político afectan el uso y control de los recursos naturales, y cómo las formas de utilizarlos y manejarlos se construyen a partir de las percepciones culturales y los valores simbólicos asociados con el ambiente.

Todos los artículos que conforman este libro se vinculan de una manera muy rica con los principales temas y tendencias de la ecología política contemporánea. A su vez, muestran la pluralidad de perspectivas y argumentos que surgen cuando se analizan las relaciones entre la sociedad, el ambiente y la cultura en diferentes contextos. El capítulo introductorio, elaborado por Leticia Durand, Fernanda Figueroa y Mauricio Guzmán, ofrece una revisión compleja y bien contextualizada sobre la historia de la ecología política, los principios fundamentales de este marco teórico y la investigación llevada a cabo desde este marco disciplinario en diferentes partes de México. Presenta una amplia reseña de los vínculos entre los estudios socioambientales realizados por investigadores mexicanos y las posturas teóricas y metodológicas de la ecología política.

El artículo de Leticia Merino brinda un análisis muy sofisticado sobre los mecanismos institucionales, las condiciones sociales y las redes políticas en el sector forestal en México, enfocándose especialmente en la forestería comunitaria. Demuestra, en forma muy convincente, que sin la comprensión de la diversidad de actores e instituciones involucrados en la gestión y gobernanza forestal, con metas e intereses diversos, y con posiciones disímiles en las complejas redes de poder, es imposible implementar políticas sustentables y socialmente transparentes para el manejo de recursos forestales. El texto tiene lazos teóricos muy relevantes con varios estudios en el campo de la ecología política que analizan los avances, las fallas y los retos de las políticas y las actividades forestales comunitarias en México y en otros países en América Latina.

El estudio realizado por Fernanda Paz sobre conflictos socioambientales, cultura política y gobernanza ambiental analiza los procesos de cooperación y conflicto en una región minera en el estado de Hidalgo. Ofrece un análisis estimulante sobre las luchas materiales y simbólicas en el contexto de la minería desde la perspectiva de la ecología política y la cultura política. Demuestra la complejidad de las relaciones de poder que establecen los actores e instituciones públicas, las compañías privadas, los movimientos sociales y los pobladores, cuyas posiciones en torno a la gobernanza de la actividad minera son heterogéneas. El capítulo contribuye a la búsqueda de posturas teóricas renovadas para comprender mejor la complejidad de las redes de poder, tanto en la cultura política local, como en escalas sociales más amplias relativas al conflicto analizado. Por medio de un estudio entográfico intenso, brinda perspectivas nuevas sobre cómo las luchas en torno a las formas de vida, el uso de recursos, las redes de conocimiento y poder, y las percepciones ambientales locales interactúan de forma compleja con los patrones de poder regionales, nacionales y globales. El estudio se vincula con un campo de investigación muy relevante en la ecología política actual, el de la gobernanza ambiental y los procesos de negociación, resistencia y controversia relacionados con la transparencia industrial y la justicia ambiental entre diferentes actores a escalas múltiples y entretejidas.

El artículo escrito por Mauricio Guzmán y David Madrigal ofrece un análisis muy interesante sobre los conflictos entre la naturaleza y la sociedad en un ámbito urbano; presenta un análisis diacrónico sobre el papel de diferentes actores involucrados en los conflictos ambientales y la transformación del movimiento ambientalista en el estado de San Luis Potosí. Este trabajo abre perspectivas novedosas sobre los retos teóricos y metodológicos de la ecología política urbana recientemente establecida en México. A través de un análisis detallado sobre las continuidades, rupturas y omisiones en la representación de los conflictos ambientales en los periódicos regionales, revela el papel clave de los medios de comunicación en la construcción y legitimación de ciertos discursos y políticas públicas ligados al manejo de vulnerabilidades socioambientales. Tiene vínculos importantes con la ecología política urbana contemporánea y con los estudios sobre la dinámica entre los discursos, la gobernabilidad y el poder en la institucionalización de las políticas públicas y los movimientos ambientalistas.

El estudio de Elena Lazos brinda un análisis refinado sobre los retos de la conservación de la agrobiodiversidad y de la soberanía agroalimentaria en Sinaloa. Por medio de un análisis etnográfico muy sofisticado revela las luchas de las organizaciones campesinas, de científicos, asociaciones civiles y activistas sociales contra la expansión del cultivo de maíz transgénico en el norte de México. Demuestra la multitud de actores, con ámbitos de influencia en diferentes escalas, que intervienen en la soberanía agroalimentaria y brinda, al mismo tiempo, un análisis profundo sobre la influencia de los discursos, las políticas públicas y las estrategias de negociación, manipulación y control de las compañías transnacionales en el aumento de la producción del maíz transgénico en la zona, con efectos muy negativos para el cultivo de maíces criollos, para el acceso local a los recursos productivos y para la etnoecología local. Este estudio tiene vínculos importantes con la ecología política actual en los estudios sociales sobre la ciencia y la tecnología. Tiene lazos también con los estudios de ecología política sobre los impactos de las formas de gobernanza ambiental pública y privada en la legitimación de ciertas formas de producción y de ciertos valores culturales relacionados con las concepciones de la eficiencia y calidad de la producción en las cadenas trasnacionales de comercio y consumo.

El artículo de Peter Gerritsen, Jaime Morales Hernández y María de Jesús Bernardo Hernández analiza los actos de resistencia e iniciativas de autonomía en Jalisco, al occidente de México. Ofrece un análisis amplio sobre los grupos y movimientos campesinos e indígenas que buscan visiones alternativas para un desarrollo económico diferente al modelo neoliberal predominante, tanto en México como en otros países de América Latina. Revela en forma interesante los avances y los retos de los grupos campesinos e indígenas que, aliados con profesionistas y consumidores, buscan fomentar estrategias alternativas para la agricultura y el comercio justo. 
El capítulo tiene puentes muy relevantes con los estudios sobre los movimientos ambientalistas y las luchas asociadas a la justicia ambiental y social en la ecología política contemporánea.

El estudio de Alejandro von Bertrab analiza la problemática ambiental ligada a la introducción de especies exóticas y los proyectos de restauración ecológica en el lago de Xochimilco, en la ciudad de México. Destaca la importancia de analizar los procesos ecológicos como intrínsecamente entretejidos con la gobernanza política y la construcción social del medio ambiente. Demuestra de una manera muy interesante cómo varios elementos del diseño y la ejecución de los proyectos de la restauración ecológica, que en principio parecen neutrales y objetivos, de pronto se tornan ambiguos y altamente politizados. Revela también las relaciones de conocimiento y poder a través de las cuales ciertas perspectivas sobre la restauración ecológica se vuelven dominantes, mientras otras se desprecian o ignoran. El artículo tiene lazos relevantes con los estudios de ecología política que destacan la importancia de comprender las articulaciones complejas entre lo “natural” y lo “social” en la problemática ambiental. También se vincula con los estudios sociales sobre la ciencia y la tecnología y con los estudios que se enfocan en los procesos de mapeo y contramapeo de la conservación y el uso de los recursos naturales.

El artículo de Eduardo GarcíaFrapolli analiza los procesos de inclusión y exclusión en el manejo participativo de un área protegida en Yucatán, mientras que el estudio elaborado por Leticia Durand, Fernanda Figueroa y Tim Trench examina los procesos participativos en la gestión ambiental de la reserva biosfera de Montes Azules en Chiapas. Ambos estudios ilustran con claridad cómo, desde la perspectiva de la participación social, el manejo de esta áreas ha demostrado ser una tarea mucho más compleja de lo esperado. Cuestionan los procesos participativos como formas automáticamente transparentes de gestión ambiental y de elaboración de los planes de manejo. Ambos textos demuestran notoriamente que un asunto crucial en el análisis del impacto de los procesos participativos es cómo se define quién pertenece a la comunidad y quién se excluye de los beneficios sociales y de la toma de decisiones políticas sobre la conservación de los recursos comunitarios.

El artículo de María del Carmen Legorreta y Conrado Márques complementa estos estudios a través de un análisis interdisciplinario sofisticado acerca de las políticas ambientes, en el manejo de reservas de la biosfera en diferentes partes de México. Demuestra ampliamente cómo las instituciones que regulan el manejo de las áreas protegidas tienen un papel significativo en la formulación y legitimación de ciertas concepciones y redes en re
lación con la democracia, la desigualdad económica, la política ambiental y la participación ciudadana.

Estos tres artículos se centran en la gestión ambiental en áreas protegidas y nos enseñan que en las negociaciones y controversias sobre manejo y conservación participativa, las percepciones de diferentes actores difieren, tanto en el control sobre los recursos materiales como en la interpretación y valoración cultural de los recursos. Estos artículos se ubican de forma clara y relevante en el campo de la investigación en ecología política sobre las luchas materiales y simbólicas en las áreas protegidas y el manejo forestal comunitario; ofrecen una contribución importante a la ecología política de la conservación, y sobre los procesos participativos como formas de gobernabilidad y control.

Todos los capítulos que conforman este libro se basan en un trabajo de campo intensivo realizado por los propios investigadores en diferentes partes de México. Los autores conocen bien el contexto sociocultural y económicopolítico de sus estudios de caso. El trabajo de campo empírico, característico de las metodologías utilizadas en la ecología política tiene mucho que ofrecer en los estudios socioambientales. Como los artículos de este libro lo ilustran claramente, los datos pueden relevar la gran complejidad de las cuestiones ambientales que muchas veces se pierde en los estudios macro. Los trabajos aquí presentados deconstruyen la comprensión universal del medio ambiente, a través de análisis detallados sobre los significados culturales y las complejas representaciones simbólicas que los pobladores de diferentes lugares dan al ambiente como su espacio vital. Al mismo tiempo, destacan que las percepciones culturales están íntimamente vinculadas con las estructuras institucionales y con redes de poder más amplias. Señalan que no existen comunidades o casos aislados, sino que las luchas socioambientales en cada contexto se manifiestan como interacciones entre los procesos locales y las fuerzas globales. Este aspecto es analizado de diversas maneras en los trabajos que conforman este libro: algunos autores evalúan los impactos globales en las condiciones locales, mientras otros se abocan a analizar los procesos articulados a múltiples escalas.
     
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Fragmentos del prólogo, escrito por Anja Nygren
     
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como citar este artículo →
Durand, Leticia y Fernanda Figueroa y Mauricio Guzmán (eds.). (2014). La naturaleza en contexto. Ciencias 111-112, octubre 2013-marzo 2014, 156-157. [En línea]
     

 

 

Xopamiyolcamolli: gastronomía de bichos con muchas patas

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Solapa11102 
Xopamiyolcamolli:
gastronomía de bichos
con muchas patas
 
Germán López Riquelme
(edición del autor).
México, 2013.
   
   
     
                     
Este manuscrito versa sobre los insectos como alimento.
Sin embargo, no pretendo que todos los lectores se conviertan a la entomofagia (término que significa alimentarse de insectos), aunque estaría complacido si aquellos lectores que tienen aversión a los insectos, cambiaran de opinión después de leer este trabajo. No pretendo que los lectores decidan de pronto ir por el mundo comiendo cuanto bicho rastrero cruce por su camino. Tampoco quiero dar la impresión de que soy un entomófago excepcional. He probado muchos insectos, de entre los cuales hay algunos que no han complacido mi gusto y probablemente no los vuelva a comer, pero muchos otros han cautivado mi paladar. Otros tantos no los he comido aún, y quizá haya muchos otros que no tenga la oportunidad de probar. Esta aclaración es importante, ya que debemos saber que, en la práctica culinaria, los insectos, como todos los ingredientes que usamos, cumplen una función en un platillo, ya sea añadir sabores o texturas o colores o todo junto, de manera que la experiencia del comer pueda, además de nutrir nuestro cuerpo, satisfacer nuestros sentidos y nuestro espíritu. Combinamos ingredientes para preparar un platillo, colocamos hierbas, aceites, polvos. Tostamos semillas, salteamos o hervimos vegetales para cambiar o conferir sabores particulares. A veces agregamos ingredientes que difícilmente comeríamos solos, como aquellos con sabores astringentes como el clavo, o ácidos como el vinagre. En otras ocasiones, ciertos ingredientes son la base para preparar un platillo. Sin embargo, generalmente, la práctica culinaria crea sabores, colores y olores a partir de la mezcla de diversos ingredientes y procedimientos. Así es todo arte, así la música crea sinfonías a partir de la integración de diversos sonidos; así la pintura crea lagos, montañas, bosques, cuerpos, etcétera, a partir de líneas y manchas de pintura de diferentes colores colocadas con maestría aquí y allá.
 
Así pues, si el objetivo de este trabajo es tratar de cambiar la perspectiva de los lectores y que consideren a los insectos como una fuente de alimento, esto no significa que deban convertirse en insectívoros ni que necesariamente disfruten toda la comida preparada con insectos o todos los insectos comestibles. Mi interés es más modesto: que el lector pueda considerar a los insectos como ingredientes en nuestra cocina, tanto por su sabor como por su valor nutricional. Cierto es que al paladar se le educa para disfrutar determinados sabores, principalmente aquellos que no conocemos, o aquellos a los que naturalmente respondemos con rechazo, pero también es cierto que habrá sabores o ingredientes que no logremos disfrutar o que incluso causen aversión. De esta manera, el hecho de ampliar nuestro menú no significa que debamos de disfrutar toda experiencia gastronómica. Es posible que algún lector se declare completamente carnívoro, fanático de los cortes finos, pero que no disfrute algunos tipos de carne; también es posible que alguien decidido a ser vegetariano estricto deteste ciertos vegetales o semillas, o alguna forma en la que se preparan dichos ingredientes. Asimismo, tampoco pretendo dar la impresión de que los insectos son mucho mejor alimento que cualquiera otro. Mi intención primordial es que los lectores consideren a los insectos, primero como parte indispensable de nuestro mundo, y segundo, como una opción culinaria, fuente importante de nutrientes (principalmente en los lugares donde hacen falta) y de experiencias gustativas, y que se atrevan a probarlos y degustarlos. Quizá descubran una delicia donde antes sólo miraban algo repugnante.
 
Es mi interés recalcar el hecho de que nos conducimos por el mundo bajo las directrices de muchos prejuicios generados por ignorancia, que nos limitan en vez de liberarnos, por lo que en ocasiones nos hacen daño a nosotros mismos y también a nuestro hermoso planeta. El rechazo a los insectos como alimento es tan sólo una forma de la actitud generalizada de rechazo a la naturaleza, una forma en que nuestra perspectiva fragmentaria del mundo nos hace estar en conflicto con ella. Espero lograr, al menos, que aquellos lectores que sienten una profunda aversión a todo tipo de bicho rastrero reconsideren su postura y contemplen la posibilidad de que pueden estar equivocados.
 
A pesar de que somos un país altamente entomófago, las personas de las ciudades ignoramos la amplia diversidad de insectos comestibles y que son empleados por muchas comunidades y grupos étnicos como ingredientes de exquisitos platillos. Aquellos que saben que existen insectos comestibles en México, podrían considerar el consumo de insectos como una curiosidad de algunos pueblos, pero, por el contrario, la entomofagia es mucho más importante de lo que se supone e incluso podría llegar a ser más importante de lo que se imagina.
 
Muchos investigadores en el mundo se han dedicado a la ardua tarea de buscar, clasificar, analizar los contenidos nutricionales de las especies comestibles, así como entrevistar a las personas de las localidades y a compilar las diversas maneras en que son cocinados estos insectos. Es una labor compleja en la que interaccionan diversas áreas del conocimiento como la entomología, la antropología, la arqueología, la etnobiología, etcétera. Este libro ha surgido de la necesidad de responder mis propias preguntas sobre los insectos comestibles, las cuales creo que muchas personas también podrían tener[…]
 
Este libro es el resultado final, pero no pretende ser un compendio sobre los insectos comestibles de México, mucho menos del mundo, sino llenar un vacío de información sobre el tema y aproximar al lector a una realidad que se encuentra ante nosotros y que, tan obvia como los mismos insectos, puede ser ignorada. Este trabajo se ha nutrido y ha sido desarrollado a partir de numerosas fuentes, de las cuales las más importantes son especificadas en la bibliografía, por lo que no pretende competir con ninguna de ellas, pues han sido elaboradas por verdaderas autoridades en el tema. Considéreme el lector como un turista de la entomofagia contándole sobre mi entusiasmo por haber explorado dicho campo de estudio y menú.
 
En México, la investigación sobre insectos comestibles fue iniciada por la Dra. Julieta Ramos Elorduy aproximadamente en 1970 a contracorriente y con arduos esfuerzos, tal y como ocurre con toda labor pionera. Si ahora contamos con un catálogo sobre las especies de insectos comestibles de México, su distribución y su valor nutricional, ha sido gracias a su ardua e interesante labor. La mayor parte de la información vertida en este trabajo sobre los insectos comestibles de México (contenidos nutricionales, y muchas recetas), ha sido desarrollada por ella y sus colaboradores[…]
 
El título de este escrito, “Xopamiyolcamolli”, es un neologismo náhuatl que he acuñado y significa: “guisado de animales con muchas patas”, y está compuesto por las siguientes palabras de acuerdo a las reglas del náhuatl: xopalixtli: patas; miec: muchas; yolcatl: bicho, animalillo; molli: guisado o platillo. La palabra molli, traducida generalmente como guisado, la he empleado tomando en cuenta su significado más amplio, es decir, más como un preparado o platillo que como un guisado como lo conocemos actualmente. Es más, he estirado su significado para alcanzar el concepto de gastronomía: el arte de preparar manjares exquisitos. De esta manera, esta palabra nueva no la he creado pensando en algún insecto comestible particular, ni en los platillos preparados con ellos, sino para referirme en general a la tradición de las culturas mexicanas, pasadas y presentes, de conocer y aprovechar estos recursos y generar con ellos toda una gastronomía repleta de exquisiteces y delicadezas que no sólo nutren al organismo, sino que también llenan de ricas experiencias al paladar y al espíritu.
 
 
 
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Fragmentos del prefacio
     
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como citar este artículo →
López Riquelme, Germán. (2014). Xopamiyolcamolli: gastronomía de bichos
con muchas patas. Ciencias 111-112, octubre 2013-marzo 2014, 154-155. [En línea]
     

 

 

La economía es una ciencia

del tintero      
 
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entrada111B10
La economía
es una ciencia
 
Juan Gelman
   
   
     
                     
En el decenio que siguió a la crisis
se notó la declinación del coeficiente de ternura
en todos los países considerados
o sea
tu país
mí país
los países que crecían entre tu alma y mi alma de repente
duraban un instante y antes de irse
o desaparecer
dejaban caer sábanas llenas de nuestros sexos que salían volando alrededor como perdices
quiere decir que cada vez que hicimos el amor dejábamos nuestros sexos allí?
y ellos seguían vivitos y coleando como perdices suavísimas?
qué raro
mirá que lavábamos las sábanas con subordinación y valor
para que los jugos de la noche pasada no inauguraran el pasado
y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros para ordenarnos el hoy
porque el alma amorosa es desordenada y perfecta
tiene mucha limpieza y lindura
se necesita todo un Dios para encerrarla
como le pasó a don francisco
que así pudo cruzar la agua fría de la muerte
es bien raro eso de nuestros sexos volando
pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu sexo
y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia
y dulzura y valor
me parecía oir un pajarerío en el bosque de vos
como amor encendiendo otro amor
o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban
y se ponían a dar vueltas entre ellos
como maripositas encandiladas por el fuego
y se querían morir de nuevo buscando incesantemente la libertad
y había un país entre la vida y la muerte
donde todo era consolación y hermosura
y no poseíamos nuestro corazón
y nuestros sexos se perdían como almas en la noche
y nunca más los volvíamos a ver
para entender
estudio los índices de la tasa de inversión bruta
los índices de la productividad marginal de las inversiones
los índices de crecimiento del producto amoroso
otros índices que es aburrido hablar aquí
y no entiendo nada
la economía es bien curiosa
al pequeño ahorrista del alma lo engañan en wall street
los sueldos de la ternura son bajos
subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor
el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes
eso no le da dicha ni desdicha
en medio de las razones
las redenciones
las resurrecciones
se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes
estoy viendo volar los pajaritos que te salían del sexo
mejor dicho
de más allá todavía
de todo lo que valías
o brillabas
o eras
y dabas como jugos de la noche.
     
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Juan Gelman
Poeta argentino (1930 - 2014).
     
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como citar este artículo →
Gelman, Juan. (2014). La economía es una ciencia. Ciencias 111-112, octubre 2013-marzo 2014, 142-143. [En línea]
     

 

 

Del museo como inevitable destino de los pueblos indios

imago        
 
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B08Entrada
Del museo como
inevitable destino
de los pueblos indios
 
César Carrillo Trueba
   
   
     
                     
A cincuenta años de su creación, el Museo Nacional de
Antropología a sigue siendo muestra absoluta de la imagen que de los pueblos indígenas el Estado mexicano ha elaborado: en la planta baja, con un montaje impactante, el antiguo esplendor, grandes civilizaciones de cuyos logros podemos enorgullecernos; en la alta, en un mezzanine de poca altura, confinados en un reducido espacio, anteriormente maniquíes sin rostro y como detenidos en el tiempo, los actuales pueblos que habitan la misma región que los primeros. Entre ambos niveles no existe relación alguna, menos continuidad, tan sólo algunos rasgos que parecen más bien contingentes, como el hecho de ocupar el mismo territorio —algo que ya señalara Guillermo Bonfil—, quizá el nombre que se les ha dado a ambos, eventualmente una lengua afín, tan sólo ecos, simples reverberaciones en el tiempo, verdaderos objetos de museo.

 

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Casasola, Xicaca. Diosa del agua (456492)
 B08Imago07
"Que Tláloc no es Tláloc, que es Chalchiutlicue


Poco importa que desde entonces una cantidad no despreciable de investigaciones haya puesto en evidencia la continuidad de los antiguos pueblos y los contemporáneos, desde su cosmovisión, técnicas y alimentación, hasta la preservación de objetos rituales hechos hace más de quinientos años. Esto último es el caso del llamado Tláloc que engalana la fachada del museo que da a Paseo de la Reforma, mejor conocido como 
“la piedra de los tecomates” por los pobladores de San Miguel Coatlinchan y sus alrededores, cerca de Texcoco, pieza fundamental de la vida en esa región del estado de México por su papel en la procuración de agua de lluvia para la agricultura de temporal. La decisión arbitraria de arrebatárselas porque se necesitaba una escultura de tales dimensiones para acrecentar la grandeza que se proponía conferir al nuevo museo rompió justamente con dicha continuidad, con esa profunda relación que a las autoridades e investigadores de entonces les pareció insignificante, para ser expuesta totalmente separada del área de etnografía, como si se buscara probar o imponer esa falta de relación que tan firmemente se ha mantenido a manera de piedra angular que sostiene la conformación de nuestra nación.

 

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B08Imago05 Translado del monolito de Tláloc. 1964. @CONACULTA, INAH, SINAFO, FN, México.
 B08Imago04


Es así mismo una prueba más del desdén con que se mira a los pueblos indígenas y su cultura, su cosmovisión y modo de vida, considerados como próximos a desaparecer, cuyo destino es el museo, tal y como lo expresara a mediados de siglo el célebre investigador de la unam, José Gómez Robleda: “dicho conglomerado humano [los indios] aún permanece en condiciones económicas, sociales y culturales de inferioridad [...] su arte y su técnica primitivos así como también sus lenguas, deben pasar al Museo”. No es en las sociedades indígenas en donde el tiempo se ha detenido... es en el museo, en la imagen que de ellas se sigue difundiendo.

El documental La piedra ausente, de Sandra Rozental y Jesse Lerner da cuenta de esta historia con gran detalle y actualidad. Ojalá aparezca próximamente en cartelera.

     
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César Carrillo Trueba
Facultad de Ciencias,
Universidad Nacional Autónoma de México.
     
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como citar este artículo →
Carrillo Trueba, César. Del museo como invevitable destino de los pueblos indios. Ciencias 111-112, octubre 2013-marzo 2014, 120-121. [En línea]
     

 

 

Una mirada al arte indígena contemporáneo

de las artes        
 
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entrada111B07
 
Una mirada
al arte indígena contemporáneo
 Esther Hernández Torres
   
   
     
                     
La Primera Bienal Continental de Artes Indígenas
Contemporáneas fue una iniciativa de la Dirección General de Culturas Populares del conaculta que en 2011 lanzó una convocatoria pública con el objetivo de reconocer, fomentar y difundir las artes contemporáneas de los pueblos indígenas del continente americano. Las obras seleccionadas, entre un total de 149 postulaciones provenientes de 13 países y 16 estados de
la República Mexicana, fueron expuestas en el Museo Nacional de Culturas Populares a partir del 10 de agosto de 2012. La diversidad de lecturas del jurado se expresó en las obras de los artistas expuestos. Creaciones netamente tradicionales que al mantener su vigencia a través de los años, marcan una tendencia innovadora que incorpora elementos actuales al renovar lo hecho durante generaciones; obras realizadas sobre soportes netamente contemporáneos que expresaron el ser indígena en la cultura de sus creadores.

El jurado estuvo conformado por la experta en arte contemporáneo Dore Ashton; Ticio Escobar, especialista en arte y cultura popular e indígena latinoamericana; la artista yup’ik de Alaska, Susie Silook, experta en arte indígena contemporáneo de Norteamérica; Cándida Fernández, especialista en arte popular mexicano y latinoamericano, y el artista y curador, Juan Rafael Coronel Rivera.

Cada obra de la exposición materializaba significados ancestrales revestidos de contemporaneidad, tradición e innovación en un diálogo incesante. Artistas zapotecos, wixárikas, triquis, kumiais, purépechas, nahuas, amuzgos, otomíes, mixes, mixtecos, mayas yucatecos, tsotsiles y tzeltales. Así como del resto del continente, las creaciones de yanomamis, wayúus, awajún/aguarunas, apaches, navajos, mayas tz`utujil, kaingángs, chitimachas, inupiaqs, gunas, pataxós, kichwas, tiguas, uitoto-aymenus, quichuas, cochas y aleuts.

La Bienal abrió una brecha en la percepción que se tiene sobre las creaciones artísticas de los pueblos originarios, no sólo en la esfera social sino en el ámbito cultural de los distintos países de América. La creación indígena está viva y constantemente innovando. Sin renunciar a su identidad, los artistas reelaboran diseños, mitos y símbolos, generando un estilo inspirado en sus tradiciones, pero en referencia al contexto actual. La exposición fue acompañada de mesas de diálogo en las que artistas y especialistas charlaron sobre sus perspectivas en torno a la creación indígena del presente.

La fascinación que causa la estética indígena nos remite a un pasado que reconocemos como origen, a la par es un espejo de la problemática cotidiana que vivimos actualmente. Frente a un mundo que discrimina y margina, la calidez e imaginación incesantes de las poblaciones indígenas, mostradas cruentamente en algunas obras, nos provee de experiencias estéticas que replantean nuestro ser en el mundo y la forma en la que nos relacionamos con los otros.

El contenido comunitario de las artes indígenas es uno de sus elementos constitutivos, 
sus creaciones están claramente conectadas con la tradición y con un imperativo cultural que logra que el artista exprese no sólo una voz personal, sino un estallido de identidades colectivas que forjan un arte que vuelve a sus orígenes para reencontrarse con identidades perdidas y que simultáneamente genera nuevos contenidos de su herencia cultural.

Desde mediados del siglo pasado se desató en el continente, con los matices y fuerzas particulares de cada país, una tendencia a volver la mirada hacia los pueblos originarios como búsqueda de alternativas frente a la homogenización cultural del capitalismo tardío. Las culturas originarias, las tradiciones indígenas de los pueblos dejaron de ser signos del atraso en América, renunciaron a ser considerados una traba para el desarrollo y comenzaron a pensarse como el referente para la vigorización geopolítica y cultural de los países. Mientras los pueblos viven y aceptan los estilos artísticos dominantes en sus contextos específicos, continúan manteniendo su cultura, sus costumbres, sus ritos, sus manifestaciones artísticas propias, generando una influencia mutua con la cotidianeidad y las producciones artísticas actuales.

Las concepciones sobre el arte indígena están fuertemente relacionadas con lo prehispánico, como si su producción se hubiera detenido en el tiempo, limitando sus potencialidades creativas hoy día. Al circunscribir lo indígena, su cultura y producción artística a ese momento histórico, se perpetúa un imaginario sobre el arte de los pueblos que limita sus creaciones actuales como una reproducción de sus artes tradicionales. Cuando hablamos de arte indígena contemporáneo en el continente americano, el único criterio parece ser cronológico: todo lo que hoy hacen los indígenas en cualquier lugar de América.

Las formas del arte indígena se han transformado a lo largo de más de cinco siglos de historia; si bien es cierto que su creación artística actual está fuertemente arraigada en la tradición de sus pueblos, es evidente una transmutación. Los diseños antiguos no son reproducidos simplemente, sino que son reelaborados generando un estilo actual inspirado en sus tradiciones, provocando una diferenciación frente a la existencia del arte contemporáneo. La cotidianeidad ha influido en su creatividad y en su particular sentido estético. Las artes que producen son, a la vez, un medio de comunicación y reconciliación con la sociedad que los ha delegado y una forma de supervivencia.

Citando al Maestro Juan Gregorio Regino, esta bienal constituye un llamado a la necesidad de redimensionar el aporte indígena en el arte y la cultura global, como un movimiento artístico incluyente y contemporáneo que intenta romper las ideas predominantes, encontrar nuevos significados a la vida, trascender las fronteras, desatar la imaginación y liberar esos mundos intangibles, volátiles e inaprensibles que han permanecido en resistencia.
 
 
articulos
 

Para conocer la convocatoria de la Segunda Bienal Continental de Artes Indígenas Contemporáneas 2014, los invitamos a revisar en la red: culturaspopulareseindigenas.gob.mx

     
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Esther Hernández Torres
Coordinadora de Arte Popular,
Dirección General de Culturas Populares, CONACULTA.
     
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como citar este artículo →
Hernández Torres, Esther (2014).Una mirada al arte indígena contemporáneo. Ciencias 111-112, octubre 2013-marzo 2014,106-107. [En línea]
     

 

 

  1. El jueguete popular mexicano
  2. El pulque: bebida e identidad
  3. Biodiversidad y conservación paradigma político y educativo o quimera
  4. La matriz Gago y la catalogación de especies invasoras

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Télefono y Fax: +52 (01 55) 56 22 4935, 56 22 5316

Trabajo realizado con el apoyo de:
Programa UNAM-DGAPA-PAPIME número PE103509  Y UNAM-DGAPA-PAPIME número PE106212

 ISSN:0187-6376

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